Adriano Corrales

Adriano Corrales (Costa Rica, 1958) es profesor e investigador del Instituto Tecnológico de Costa Rica y dirige la revista "Fronteras". Ha sido antologador de poesía y narrativa costarricense y centroamericana y ha participado en múltiples festivales y encuentros de escritores nacionales e internacionales. También escribe teatro y colabora con varias publicaciones nacionales y latinoamericanas. Animador cultural infatigable, es un venero continuo de iniciativas y realizaciones.

Ofrecemos aquí una "Antología improvisada" de su poesía, que no puede ser más que introductoria a una personalidad tan rica y efervescente.


Antologia improvisada

CARTA A LA ESPOSA | CASI-DA A FEDERICO GARCÍA LORCA | LA CASA DEL POETA
AMOR, HE AQUÍ TU CASA | BAGDAD - LISBOA | GUERREROS DE HOY | LA NOCHE LOS ABSUELVE


CARTA A LA ESPOSA


                   Hablame como siempre 
              decí que me querés
                   ¿soy en tu vida remordimiento?

					   Juan Gelman

Estoy sentadito en un banco de niebla
pensándote conversándote extraviado
conversándome pensándome cautivo
			separado de vos por la lluvia
el enjambre de cipreses
				la punzada de la tarde

aquí reinventándome la fantasmagoría de las palabras
la magia del trance vértebra tras vértebra
en la piel de la herida perpetua la posibilidad del vuelo
			pajarito / machete
que volás con mi muerte alrededor de la mesa
al acorde de las horas

intento un gesto para tu cabello de lentejuelas
			rostro de cristal azul
para tu voz adormecida en el teléfono
intento un desabroche del duelo en la cintura de tus ángeles
espuelita de mango en la noche de gangoche
			para patrullar mis cementerios

intento pero retrocedo intento en el mangle de tu deseo
litoral encrespado por el temporal de tu vientre
ola que rueda y muere y rueda por todo el universo
espera la luz del encuentro en el fragor de los cuerpos
dentro de tu sexo de astros empapado por la semilla de polvo
			la nieve amarilla del tiempo

retrocedo pero intento retrocedo cisne calcinado en los abetos
canto de rosario de reyes destronados estrella del sur palma venus
cascada de más estrellas astros estrellas que persigo
para descubrir nuestro pesebre sin mulas ni bueyes sino musgo hierba seca
			ciudad fragmentada de los diciembres

rehuyo entonces pero peleo rehuyo
empapelo las paredes con estos ideogramas
parpadeos gritos contraespalda caballo desbocado
en tu falda salto lanza salto
					caigo
viacrucis de luciérnagas vasos botellas velas apagándose
			cristus rotos
vírgenes guardadas en anaqueles con azafrán de medianoche
olor a azufre sudor hierbabuena pasos en la otra habitación de arena
			golpeo finta golpeo finta
				paredes de humo
				puertas de avena
golpea bajo golpean arriba golpeamos en el centro
			sombras en la caverna me llevan
							   caigo
							   caigo
							   caigo
								caído
mi descanso es una camilla sin descanso una camilla de niebla

no descanso los miércoles ni los sábados
tu santo es mi santo grial mirasol en el portal en el oratorio
en el altar de flores papel crepé con su mantelito de gamuza
mirame como rezo en tus rodillas me poso nuevamente en tus pechos
beso tus manos tus ventanas tus pies beso todo tu cuerpo
			lo beso en la noche del milagro
paseo por tu jardín de alucinaciones con riesgo me incendio
			paseo pero el milagro no sucede
			sucedo fuego transparente interno externo
no me digás que sos arrepentimiento

decíme que  me querés pero no en tus secretos 
en tus viajes de notas muertas en tus cadáveres
no por teléfono decíme que  me querés
como en aquél pueblo donde ahora dibujo incinero manoteo
detallo una vez más tus pechos tus volteretas en la almohada del silencio
para no despertar a la niña que llevabas por dentro
			dormida a nuestro lado
decímelo suavemente                              ¿tenés remordimiento?
para ser como soy palabra de mis palabras
aguacero del recuerdo pasadizo de lo venidero
fantasma de tus desvelos                          ¿no me lo decís?

por construirme un hogar de palo en la selva de mis quimeras
un tálamo de viento en los devaneos del verso
almohadones de chocolate sábanas de menta
con tu nena en el escaparate o en la mesa del domingo
con mi desayuno a cuestas                          ¿no me lo decís?


no me digás qué somos: ¿remordimiento?
sino qué seremos en esta avenida de ausencias
			palomita de mi tristeza más oblicua
			aguatera de mis fiestas de ceniza
qué seremos si esto somos: remordido remordimiento


abríme con tus decires para poder contarte mis insomnios
caminatas por la hierba
				ronda en la madrugada de tus ecos
abríme con tu abrealmas para contarte más de cerca
cómo me caigo por dentro y peleo intento rehuyo peleo
pellizcando las noches para no recibir más que miradas
			soliloquios de mi sangre donde me vierto
cerrame pues para no abrirte mis senderos de incienso
alumbrados apenas por tus ojos tus dedos de lucero
cerrame partera del barro poneme unos barrotes
			pero decíme cómo seremos
si no me decís que me querés qué soy en tu vida
¿algo más que remordimiento?		¿algo más?

cerrame pues como la madrugada que gotea golpea
se planta en mi acecho por los pasillos de las serpientes
			cerrame / abríme - abríme / cerrame
curame con tus hierbas poné tu imagen sagrada al sol a orar por nosotros
por nuestros pecados nuestras dudas nuestras deudas
			abríme / cerrame - cerrame / abríme
para que navegués mis páginas retrocesos en letras negras
perfumes malogrados café que no se asienta
vení a esta hoguera de febrero vení tomá mis manos maestrita
consolame con el desconsuelo que no consuela
saboreá estas lágrimas cuchillos apagados en la distancia
apagame / encendeme / apagame / encendeme
decíme que no me querés que me querés que no
que yo soy otro					
				el otro
alguien que imagina tu vuelo los martes o los jueves
tus figurillas de arcilla en la casa sin paredes
las cariátides del último pabellón que no conoceremos
el piso de candela la escalera en flor el cielo en duermevela
decíme con tus dedos de agua apagame en este incendio oceánico
apagame o encendeme o apagame con tus guerreros del viento
pero decíme si hemos sido somos seremos arrepentimiento 
con tus manos tus sueños con tus cantos tus anzuelos
porque me ahogo me esfumo porque me quemo
						decíme 

(Del libro "Profesión u Oficio". Ediciones Andrómeda, 2002)

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CASI-DA A FEDERICO GARCÍA LORCA

Nuestras ciudades enloquecieron con sus guadañas
el humo asfixia a los maricas los peones las pitonisas
los rascacielos los callejones la caravana de gitanos
en el éxodo de los incendios la Danza de la Muerte
con sus harapos sus cadenas su retorcerse
alrededor de este siglo que también se nos muere
por las horas graves de esta tarde en que subís vos
Federico ángel toreador de las estrellas los enjambres

Siempre vos subís por las cinco sangres de la tarde
con Antoñito el Camborio e Ignacio
con el rey de Harlem y el Viejo de las hierbas del Hudson
con una comparsa de negros en búsqueda de su Habana para verte

Subís y bajás y subís por las cinco sangres de todas las tardes
como un son de la murga en la guitarra más ancha y profunda
pletórico de romances saetas valses con tu luna de plata
tu barca amarrada al alma tu caballo anclado en el Alhambra
el puñal abierto y las cartas lanzadas a las esquinas de los amantes

Tras de vos vienen los fusiladores con sus capas de tinta y cera
y todos los que te han matado y te matan sin matarte
pero también vienen Margarita Antonio Pablo Luis Vicente
y los demás poetas con sus cantos y sus olivares de trashumante

Subís hacha de luz con todas las muertes a cuestas
encendido en el baile de máscaras con las páginas abiertas
como las flores en el instante de la primavera
Subís con nosotros en la hora ciega de los alacranes
con todo tu amor en nuestra rabia y en nuestros pesares
para iluminarnos y limpiar el óxido de los altares
la rancia costura de los maestros los empleados los generales

Subís toro torero por este cementerio de plantas y pañales
con tu fuego perpetuo de lluvia para apagar las academias
los anuncios las lámparas de la fama las camas vacías los pedestales

Subís y subís con tu alta raíz de sombras y jaguares
hasta este nombrarte nombrándome en la apuesta más lúcida
de los guernicas las plazas los bosques los labios más lunares
subís y nos subís por la garganta como una procesión fresca de animales
para regresar a la humedad de los collares en el lomo del tiempo
y arrear la bandera negra de tu Andalucía para izar la nuestra
esta funda de sortilegios en la concavidad de todas todas las sangres

(Del libro "Profesión u Oficio". Ediciones Andrómeda, 2002)

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LA CASA DEL POETA

La casa del Poeta es un refugio
el misterio de sus manos en la sangre extendida

Hasta ella llegan las muchachas temerosas
los chicos balbuceantes
a encender la lámpara del vino
la estufa de la memoria

En los estantes cuelgan los trofeos de la noche
acuarelas del primer beso desteñido
uñas de gato zarpas de pantera
aguafuerte de batallas milenarias
faldas de mujeres olvidadas
máscaras antigases para el mitin de lo posible

La Casa del Poeta es una caverna de murales
dispuesta al interior de su colorido
para alumbrar las vigilias de la bomba

Pero se canta y se bebe
se tocan instrumentos de toda estirpe
se tañen las cuerdas se templan los cueros
se prepara el cazador para la partida.

Y se ama en otros cuerpos la manera más salvaje.

Se aspira el cielo en una línea de deseo
y se espanta el tedio con el humo de la manzana
alrededor de la hoguera de puñales
con mapas olvidados en una isla de piratas
en restos florecidos de animales.

La Caza del Poeta es una cintura abierta.

(Del libro "Caza del Poeta". Ediciones Andrómeda, 2004).

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AMOR, HE AQUÍ TU CASA

Amor, he aquí tu casa
construida por manos obreras
erguida con la argamasa de las trincheras
en años de silencio laboral
cuando el canto era plaza pública
palabra sortilegio del avance nocturno

Lo nuestro
es la línea del horizonte con el Irazú de las nubes
las altas torres de las iglesias
los pájaros madrugadores
que nos despiertan con su ventaneo
la lluvia al golpetear sobre el asfalto
por las tardes de paraguas cuando te diviso de regreso
desde el balcón desguarnecido

Ésta tu casa
en la ciudad más triste del invierno
descolgada por la cintura del continente

Ésta donde habita la poesía
como una antorcha para buscarnos
en el susurro de los animales blancos
el abrazo profundo donde gimen nuestros cuerpos
para alcanzar las cimas del tiempo
donde me derramo
frente a la verdad contundente de tus pechos
la transparencia púrpura de tu deseo

Estas ventanas abiertas, amor
sus silenciosos habitantes
este mural de palabras
constituyen la Caza del Poeta.

(Del libro "Caza del Poeta". Ediciones Andrómeda, 2004).

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BAGDAD - LISBOA

Come chocolate niña, come
mira que caen las bombas sobre Bagdad

Hazle caso al Poeta de Lisboa
mira que el incendio te ilumina
en las pantallas cibernéticas

Los halcones alzan el vuelo
desde El Capitolio hasta la arena

Come chocolates niña, come
los marines entre los cadáveres y la ceniza
reparten chocolates del Pop Wuj
con sus Siete Cerbataneros
y el bastón de La Calavera
"Chocolaya" "Harricks" "Nestlé" "toffee stars".

Sobre las cúpulas palestinas
el Ángel de la Muerte.

¡Come Carita sucia, come!

¡Come chocolates Poeta, come chocolates!

(Del libro "Caza del Poeta". Ediciones Andrómeda, 2004).

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GUERREROS DE HOY

Proyectan los resultados de la primera división
velocidad de los atletas sobre la hierba
y rememoro a mi equipo de provincia
ascendido con record nacional:
campeón de tercera y de la liga mayor consecutivamente
como los guerreros de La Venta Cobá Chichén-Itzá Copán o Iximché
en los glifos de las estelas carcomidas
por el ojo de la noche de los katunes bajo el cielo de la sangre
cuyo trofeo era el fulgor de la muerte

Ahora los guerreros son legionarios
de ligas globológicas donde las guerras floridas
son cotizadas por altos créditos de la Bolsa y la FIFA
en el trueque de sol y sombra sin los jaguares
sobre la gramilla industrializada por el soccer
y entonces pienso en la posibilidad de una auténtica
selección centroamericana
sueño lúdico de unionismo morazanista
para aspirar a la copa del mundo con un equipo invencible
de jugadores multicolores en su doble transparencia morena
porque la mejor danza se hace con el vaivén de jugadores negros
según Rafael el teatrero de El otro lado lejano de Tegus

Pero bien se ve que no alcanzaremos la ansiada integración regional
ni en el campo de juego ni en el de batalla
pues mientras se suceden los resultados de la liga
comprendo cuánto se ha balcanizado y se difumina
la mestiza pelota de tlachtli.

(Del libro "Caza del Poeta". Ediciones Andrómeda, 2004).

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LA NOCHE LOS ABSUELVE

Una tormenta de nieve en Lake Tahoe
anuncia la llegada de un niño
como años atrás en San Petersburgo

Hijo del rayo no reconocido
por estas páginas
el segundo crece en las nieblas del gran canal
mientras el primero se arropa en los pinos
y el coche de sus primeros pasos

Así la noche los convoca
los absuelve
cada uno en su nota
con la agitación de las sombras
y el aumento de decibeles
en este bar donde la vida se consume
en una línea
como un pez bajo la lluvia

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