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Myriam Bustos Arratia
Microficciones
DRÁSTICO |
EN SITIO INADECUADO |
CON BUENA VOLUNTAD |
DESCONCENTRADO |
DILEMA |
MISOGINO |
... TAL ASTILLA |
PAN POR PAN
DRÁSTICO
Cuando encendió la luz de la cocina y vio a docenas de asquerosas cucarachas huir en carrera por cuanto espacio había,
no sólo quedó espantado, sino que decidió actuar de manera inmediata.
Buscó ese insecticida potente que había adquirido él mismo y que su mujer -alérgica como era- se negaba a usar,
y roció frenético todo el ámbito hasta vaciar completamente el envase. Así fenecerían esas bichas horripilantes
y dañinas.
(Y si su mujer moría también, peor para ella, pues definitivamente no era tan distinta).
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EN SITIO INADECUADO
Soñó que se le aparecía un enorme león y lo atacaba.
Pero como tenía un cuchillo de cocina en su mano, lo partió en dos.
Lo inesperado y tremendo fue que cada parte empezó a crecer y a crecer y se transformó en un león aún más grande
y fiero que el anterior. Y más melenudo.
Eran dos, ahora, las bestias que rugían y se aprestaban a destrozarlo.
Sin más recurso que el cuchillo aún ensangrentado, cortó también en dos al primero que se le vino al cuerpo
y luego al otro.
Mas como ya tenía la terrorífica experiencia reciente, antes de que cada hemisferio leonino iniciara veloz desarrollo,
empezó a dividirlo febrilmente en rebanadas. ¡Chas, chas, chas! Y las rebanadas en trocitos.
¡Tac, tac, tac!, como había visto a su esposa picar verduras sobre la tabla de la cocina.
Pero con tanto alboroto su mujer lo despertó malhumorada:
-¡Quiero dormir! ¡Tengo derecho a dormir! ¡Termina ya de estar matando leones en la cama!
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CON BUENA VOLUNTAD
Sólo al casarse descubrió que su mujer acostumbraba dormir con el gato y, para poder ingresar en el descanso nocturno,
tenía que agarrarle con fuerza una de sus patas.
Cuando murió el animal y ella aseguró que jamás volvería a conciliar el sueño, él se resignó a sustituirle el piloso
amuleto por otro que no era trasunto fiel, pero servía.
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DESCONCENTRADO
Porque era muy propenso a las distracciones y le costaba fijar su atención en el objeto intelectual en que deseaba
sumirse cuando escribía, mandó a hacer una inmensa carpa de color negro para cubrir su casa de techo a suelo cuando
se disponía a crear un nuevo texto.
Sólo así lograba que las ideas y pensamientos ajenos al asunto dejaran de descolgarse por las hendijas del zinc y de
meterse por las ventanas de la casa y por debajo de las puertas.
Pero invariablemente lo acusaban, sus lectores y sus críticos, de poseer una visión tenebrosa de la existencia.
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DILEMA
Un perro dijo a otro que estaba junto a él:
-¡Ven acá! ¡Está delicioso!
-No, hombre : detesto el olor a caca.
-Entonces, no eres de los nuestros.
-Sí soy: Es que no he terminado de aceptarme a mí mismo.
-Deberías consultar a un psiquiatra.
-No puedo.
-¿Por qué?
-Porque el único psiquiatra que conozco tampoco se ha aceptado a sí mismo : es un doberman y se siente chihuahueño.
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MISÓGINO
Desde que era muy pequeño, hizo dos observaciones sobre las mujeres que determinaron su visión acerca del hemisferio
humano dador de vida.
La primera fue que las había arrobadoramente hermosas.
La segunda, que muchas de ellas, al envejecer, se tornaban brujas horripilantes, se animalizaban y se convertían
en cobras, en tarántulas, en lechuzas, en cacatúas, en elefantas, en rinocerontas, en dinosaurias.
Este segundo descubrimiento le causaba un malestar verdaderamente físico que derivaba en náusea, especialmente cuando
la mujer anciana repelente que tenía junto a él era alguna de su propia familia.
A medida que acumulaba conocimiento del ser humano y de la mujer en particular, concluyó - y hasta lo dijo en una de
sus conferencias para todo público en la Universidad - que, sin excepción, la fémina que se volvía físicamente espantosa
con la vejez era tan sólo la que tenía, también, una condición interior detestable que la juventud había conseguido
esconder o encubrir.
Eso pensó, sí, hasta que presenció el derrumbe estético de su adorada madre y su inevitable e indisimulada conversión
en una hiena que no paraba de tragar despojos humanos y de reír.
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.... TAL ASTILLA
Una vez que le llevaron al recién nacido tan largamente esperado y deseado y lo cogió en sus brazos de madre dichosa,
el parche negro que cubría uno de sus ojitos hizo brincar aceleradamete su corazón.
Sólo en ese momento percibió la magnitud del riesgo que entrañaba haberse dejado seducir por un pirata.
Y como ella siempre le descubría el lado positivo al infortunio, se dijo:
-¡Por dicha que no tiene una pierna de palo!
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PAN POR PAN
Cuando la vida matrimonial terminó por convencerla de que se había convertido en esclava, y no era eso lo que quería,
habló con su médico y decidió cambiar de sexo.
Al informar del proyecto a su marido, este le dijo:
-Excelente. No sólo ensayaremos una experiencia erótica nueva, sino que viviremos como pareja homosexual y estaremos
a tono con la época.
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