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El "blog" de Federico Revilla
Otra vez hemos tenido a Benedicto XVI de visita – costosa y espectacular – en España. Es curioso que vuelva, pensando tan mal de nuestro país como nos dijo en un viaje anterior. Pero esta vez con un gasto de 50 millones, que pesan sobre una sociedad donde se multiplican los parados, las familias expulsadas de su hogar y los enfermos desatendidos, el asunto resulta sencillamente contrario a la expresa voluntad de Jesús, que hizo de los pobres, los desvalidos y los humillados la “prueba de toque” para la salvación que ofrece. Varias instituciones serias y sólidas dentro de la misma Iglesia católica le habían dicho : “Así no vengas”. Sin resultado, por supuesto, porque el “show” que se preparaba era demasiado atractivo para ciertas mentalidades.
Allá, en el Brasil profundo, en medio de una miseria y un olvido generalizados, sobrelleva su ancianidad con salud muy precaria el obispo Pedro Casaldáliga. Cara y cruz. El obispo Pedro había optado muchos años atrás por los míseros y los abandonados. Y allí continúa con ellos, cuando poco más le queda por hacer sino morir en su compañía. Cuando presentó su renuncia episcopal, por razón de su edad, se le ordenó que acudiese a Roma. No lo hizo. Llegado a este límite de su ministerio, sólo deseaba, y desea, estar entre los suyos, que son aquellos inditos marginados. Sin embargo, su irradiación es incalculable. Además de su ejemplo, ¡heroico!, de cristianismo puro, Pedro Casaldáliga ha sido, desde su juventud, un excelente poeta y no dejó de serlo a través de tantos lustros de privaciones y peligros. He aquí unas pocas muestras de uno de los variados registros de su poesía : composiciones mínimas, transidas de sencillez y de vida :
Por lo demás, la delicadeza de su poesía no embotó la claridad de su opinión. No podía ser de otro modo después de muchas experiencias límite. Recordaba sobriamente en un escrito dirigido a Juan Pablo II : “Yo, personalmente, tuve que presenciar muertes violentas, como la del padre jesuíta Joao Bosco Penido Burnier, asesinado a mi lado por la policía, cuando los dos nos presentamos ante la delegación de la prisión de Riberao Bonito para reclamar oficialmente contra las torturas a que estaban siendo sometidas dos mujeres labradoras, madres de familia e injustamente presas”. Experiencias de esta índole han legitimado de sobras a Casaldáliga para una crítica serena, pero implacable, que formuló a aquel papa en el mismo documento :
Somos muchos quienes, fatigados de grandeza exterior (los fastos de Roma y de la religión apariencial), sólo hallamos esperanza en la sencillez y la pobreza de los cristianos como Casaldáliga. Hay muchos así, desconocidos, esparcidos en todo el “tercer mundo” y también en el nuestro, que sólo viven para los abandonados y los míseros. Son religiosos de ambos sexos, pero también laicos voluntarios, "cooperantes", jóvenes entusiastas - no siempre con fe teórica - e incluso algunas familias enteras. Lo han dado todo, puesto que dan su vida por los marginados. Suyo es el Reino de los cielos.
septiembre 2011
Foto en cabecera : Una niña india, captada por el sensible arte de Joan Guerrero. Este recopiló en su libro "Los ojos de los pobres" una espléndida colección de gentes de las tierras americanas más apartadas y el obispo Casaldáliga las "completó" con sendos poemas breves, cuya es la breve muestra que he incorporado a mi propio texto. Por tanto : visión y emoción, respectivamente, de aquel mundo que tanto ama Casaldáliga.
"El contraste que nos presenta es abrumador. La religión de las multitudes es una 'coartada' que probablemente muchos aceptan de buena fe. Pero ni rastro de Evangelio".
"Soy diácono. Pero a mi tampoco me convencen los grandes alardes de masas. Esto meditando muy seriamente dejar mi país y ejercer mi ministerio en Africa".
"Maravilloso Casaldáliga. Una luz en medio de las tinieblas. Qué sencillez, pero qué hondura en esos poemas tan mínimos. Casaldáliga es una gracia de Dios a esta generación de la apariencia y la fanfarronería. No la desperdiciemos.
"No comparto ese simplismo de tomar por un lado a quienes participan en actos religiosos grandiosos, como si fuese algo condenable, para contraponerles a quienes viven su fe heroicamente en tierras de misión. Iglesia somos todos. Este maniqueísmo hace daño y confunde a la gente. Cada cual vive su fe como quiere y como puede".
"No me cabe duda que Pedro Casaldáliga es uno de los héroes silenciosos de nuestro tiempo que pasará a la historia. Menos mal. Porque están pasando ya a ella demasiados canallas, financieros sin escrúpulos y políticos embaucadores. También hay santos".
"Su 'blog' esta vez se ha vestido de gala. La presencia del obispo Casaldáliga lo engalana todo. Pero... no se meta usted más con el Papa, caramba. Es otro asunto y en la Iglesia cabemos todos".
"Ternura, delicia, esperanza, en esos inditos que no tienen nada... más que su pobreza callada. ¿Por qué no aprendemos las lecciones que de ellos nos transmite desde hace tantos años Pedro Casaldáliga?".
Historial completo de Federico Revilla en su web personal:
www.cultuamericas.org/fr
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