El "blog" de Federico Revilla


HAN RESPIRADO SU CÁNCER

La noticia es aterradora. Nada le falta para suscitar las reacciones más extremas : que, de suyo, son siempre desaconsejables. Pero igualmente son inevitables.

Ahora publican los medios escritos que en Cerdanyola, población inmediata a la ciudad de Barcelona, viven millares de ciudadanos padeciendo un cáncer atribuído al amianto con que hubo trabajado durante años una industria local. Rápidamente, a las 24 horas de la primera noticia, aparecen algunos datos complementarios sobre investigaciones en busca de eventuales afectados, apoyos ofrecidos a los ya enfermos (apoyos que, por lo general, no se han hecho efectivos todavía), estimaciones (se indica la cifra de seis mil damnificados, pero algunas llegan a 19.000 afectados.).

Esos “flecos” de la información han aparecido con una oportunidad que es solamente informativa. La realidad que las sustenta es más vieja : ha “dormido” durante años. Mientras la gente respiraba el que habría de ser su cáncer. Los especialistas calculan que éste puede manifestarse en un plazo entre diez y cuarenta años : de modo que se trata de una tragedia en parte “anunciada” y no siempre ya efectiva. Aunque demasiadas veces.

Y el silenciado escándalo no se limita a Cerdanyola : hay otras poblaciones castigadas con una lacra semejante. “Nadie denunció [a la empresa] por miedo a perder la pensión”. Sufrir y callar. El miedo al poder. La indefensión sin remedio, porque todo el mundo sabe que los pleitos son caros, largos y no siempre objetivos. Aguantarse, aguantarse : la actitud más opuesta a quien sabe que sus derechos son intocables, es decir, más opuesta a un completo y sereno sentido democrático.

Eso es lo que hay : resignación y silencio. Hasta que algún día, tarde por supuesto – ahora, en el caso presente –, sale un escándalo a la luz. Nadie devolverá la vida a los muertos. Ni la salud a los enfermos ya incurables. Ni la esperanza a quienes saben que “también les tocará” la misma enfermedad maldita. Tristeza y fatalismo.

¿Carecemos acaso de autoridades sanitarias? No, a fe : las hay. Se supone que trabajan, cumplen con su deber. Pero... aparecen estos casos y la opinión pública tiene razones para dudar mucho.

¿Carecemos de inspecciones? Probablemente, tampoco.

¿Se ignoraban los efectos cancerígenos del amianto? No. Hace años que son bien conocidos. Entre nosotros está prohibido desde 2002. ¿Entonces?

Es comprensible que la Asociación de Víctimas del Amianto haya sido clara y dura. Así se expresa Juan Carlos Paúl, su presidente : "La Administración no se lo toma en serio. Si lo hiciera de verdad, los registros podrían hacerse cruzando datos estatales, entre el Ministerio de Trabajo, que sabe qué empresas usaron amianto, y el de Sanidad, que podría facilitar las altas de la seguridad social de quienes trabajaron allí".

¿Y por qué esa falta de seriedad que el señor Paúl ha denunciado en términos tan claros? Ah, los poderes oficiales no pueden chocar con los poderes económicos. Esos procesos industriales que han empleado el amianto – a sabiendas de que era cancerígeno – han impuesto durante muchos años una prelación respecto a las autoridades constituídas, las normas de derecho... y la simple y lisa humanidad.

El Dios-Dinero, el Dios-Ganancia, rige y ordena nuestra sociedad. Lo demás son los adornos necesarios para contentar a los idealistas y engañar a todos (se entiende : a todos los que se dejen engañar).

Entre los que no se dejan engañar quedamos algunos (¿cuántos?) que no podemos sino apoyar, con un escalofrío, una dureza como la expresada por las víctimas. No sólo son hermanos nuestros, sino que nosotros mismos – todos – somos también víctimas en potencia, si acaso no de este escándalo en particular, probablemente de cualquier otro entre los muchos escándalos que surcan la sociedad donde nos ha tocado vivir (y morir, sabe Dios cómo).

Miles de cancerosos de hecho, ya. Y otros miles en la angustiosa espera de serlo, probable ya que no seguramente.

Las responsabilidades están pendientes. Y son muy serias. Gravísimas.

Deben ser exigidas.

febrero 2010


PARTICIPACIÓN Y OPINIONES

“Indignación. No tengo más palabras. ¿Es posible que sucedan cosas como esas en un país civilizado y normal?”.
J. M. C. (Madrid)

“Debiera haber una legislación de máxima severidad contra los responsables de situaciones tan criminales”.
Leopoldo B. (Girona)

“El artículo es blando. No merecen ninguna consideración quienes permiten que se llegue a extremos como esos. Justicia, pero con el máximo rigor. Si es preciso corregir algún código, se corrige, y punto”.
L. R. (Vitoria-Gasteiz)

“Quisiera más detalles. El asunto es tan tremendo que debe documentarse a fondo. ¿Y qué hacen los legisladores y los gobernantes ante situaciones como esas?”.
C. (Valencia)


Libros recientes de Federico Revilla

“Fundamentos antropológicos de la simbología”. Ediciones Cátedra. Madrid, 2007.
“Diccionario de iconografía y simbología”. Sexta Edición. Ediciones Cátedra. Madrid, 2009.
“Momentos cumbre del cine mundial”. Parnass Ediciones. Barcelona, 2009.

Historial completo de Federico Revilla en su web personal: www.cultuamericas.org/fr


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