Historia de la
Literatura
Sabiduría a lo divino en Islam
Ibn Al'Arabí, místico musulmán hispano
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No siempre se
valora atinadamente la huella dejada sobre la cultura hispana por la aportación
musulmana : prolongada, profunda, insistente y,
además, pródiga en figuras de máximo realce.
Más todavía : demasiado a menudo, aquella huella es lisa y llanamente olvidada.
Así, por
ejemplo, cuando se habla de mística todo el mundo piensa en Teresa de Jesús y
Juan de la Cruz, por supuesto, y acaso también en Juan de Avila, Luis de León,
Pedro Nolasco...¡Cuán pocas veces, en cambio, se
agrega a una lista tan meritoria el nombre de los grandes místicos del Islam!
Nos referimos a los nacidos en la misma tierra : es
decir, "tan" hispanos como aquéllos, ni más ni menos, aunque
escribieran en otra lengua e invocasen a Dios bajo el nombre de Alá.
"La joya del viaje a la presencia de los santos"
Aquí
pretendemos únicamente una somera introducción a uno de los grandes místicos
del Islam hispano : Ibn Al'Arabí. Nació en Murcia el
17 de Ramadán del año 560 de la era musulmana (es decir, 1165 de la era
cristiana) y murió en Damasco el 24 de Rabí de 638 (1240 d. C.). Está
considerado – y es venerado por sus
seguidores – como el más preclaro
representante del sufismo occidental.
En su obra
"La joya del viaje a la presencia de los santos", como sucede también
en los místicos cristianos, la mayoría de sus páginas son teóricas
: clasifican requisitos para la alcanzar la santidad, etapas,
obstáculos, géneros de experiencia espiritual, etc. Todo lo cual resulta aún
más árido si se compara con la realidad hacia la que pretende orientar. Mas – también como en el caso de aquéllos – de vez en
cuando, muy de tarde en tarde, brotan la chispa de la intuición feliz, el
detalle precioso o el arranque poético. Es preciso avanzar con paciencia a
través de muchas consideraciones yertas para descubrir donde menos se espera,
en el recodo del camino más áspero, alguna palpitación de misticismo vivo...
"El
anhelo es el resultado y consecuencia del amor, porque cuando se asienta en el
corazón aparece el anhelo. Algunos niegan la morada del Sawq (el anhelo) porque
se anhela a un ausente. ¿Cuándo se ausenta el amante de su Amado para anhelar
verle?, dice el poeta :
"Tu amor es un amor por
el que no se acostumbra el corazón a otro.
En lo íntimo de mi corazón,
¡oh, Amado mío!, tengo ascuas.
Te amo con todo mi corazón,
vivo o muerto, pues, tengo una vida dulce y una muerte dulce también".
Dijo Al'Antaqi : "Se anhela a un ausente, y yo no me ausenté de El desde que le encontré".
Y dijo Al'Nasrabadi : "La creación (al-jalq) tiene la
morada espiritual del anhelo, no la morada del ansia, porque quien penetra en
la morada del ansia queda atónito en ella de forma que no pueda ver ni sus
huellas ni su paradero".
Dice el poeta : "Se apasionó mi corazón citando el nombre de
Dios y le cubrió los extremos de la identificación y lo colmó el corazón,
ciertamente, con la pasión en una ocupación que no acaba, estando libre u
ocupado" (pp. 32-33).
Al'Arabí
cuando trata sobre las condiciones del retiro espiritual no deja de
presentarlas muy duras : en realidad, no se trata aquí
de mística, sino de una ascética rigurosa (45-46). También, lo que tantas veces
lamentamos en los místicos cristianos : se quedan – casi siempre – por el camino.
No obstante,
hay unas potencialidades psico-místicas incluso en la más simple jaculatoria
"No hay más dios que Dios"... (47).
"La
revelación es el levantamiento del velo de forma que el que reciba esta
revelación llegue a percibir algo que no percibía antes. El velo consiste en
los obstáculos que, por su causa, impedían al siervo llegar a la presencia de
la Majestad divina, es decir, los velos que le ocultan, sea en la presencia de
diferentes mundos, en la vida terrenal o en la otra vida, como..." (57).
"La
revelación consiste en la manifestación de la esencia divina y de sus
atributos. A veces, el espíritu tiene su revelación ;
no todos los devotos pueden distinguir entre la manifestación del espíritu y la
revelación directa de la divinidad. La diferencia entre una y otra estriba en
que la manifestación del espíritu va marcada con el estigma de lo temporal o
accidental, no teniendo el poder aniquilador ; cuando
llega a acontecer la manifestación, al surgir, desaparecen los atributos de la
humanidad ; pero cuando le cubre el velo y desaparecen, vuelve el espíritu a su
naturaleza humana sin conseguir la paz y la tranquilidad interior. En cambio,
con la manifestación divina, puede suceder lo contrario, porque en ella logra la
aniquilación, o la aniquilación del ser, y se muere el alma en una muerte
total, y con ésta consigue su paz interior ; la
manifestación del espíritu puede suceder por el dominio de las luces
espirituales, o tal vez del dominio de las luces del recuerdo de Dios (dikr)
y las de la obediencia". (59-60)
"Guía espiritual"
Este volumen agrupa tres obras
brevísimas, a saber :
a)
"Plegaria de la salvación". Al'Arabí ensambla invocaciones a Alá con
textos del Corán que pueden apoyarlas y/o explicitarlas. Texto piadoso, sin
consecuencias.
b) "Lo
imprescindible". Muy concreto y práctico. Otro estilo :
va al grano, persiguiendo una eficaz e inmediata comprensión. Parece del todo
coincidente con el cristianismo hasta que en p. 34 propone la adhesión plena al
Profeta : requisito, por lo demás, nada exagerado en
su ámbito.
En esta obra cabe señalar algunos conceptos. He aquí unos ejemplos :
Paz universal.
"Considera a toda la creación y, sobre todo, a la humanidad con buena voluntad : aceptando, aprobando, perdonando, sirviendo,
amando. Que ello sea lo que te caracterice en tus relaciones con el mundo"
(36).
Valor
religioso del trabajo. "Debes saber que el trabajo hecho a conciencia, con
consideración para con los demás de acuerdo con su propio comportamiento, y
para agradar a Allah, también es adoración" (39).
c)
"Terminología sufí". Texto en principio instrumental, redactado a
instancias de un amigo para aclarar conceptos. "...nos sugeriste una
explicación de los términos de uso corriente entre los sufíes, los empleados
entre la gente de Alá, pues habías observado que muchas personas de formación
académica estaban indagando en los temas de nuestros escritos y los de la gente
de nuestro Camino, y que les faltaba la familiaridad con esas
expresiones..." Se comprende que "continúa siendo" útil también
para nosotros.
También aquí, unos ejemplos breves :
"Gam al-gam",
"unificar lo unificado". La absorción de todo en Alá.
"Warid",
"inspiración súbita ; influencia". Esas
voces interiores loables que vienen a los corazones sin ningún esfuerzo. El
término se aplica a todo cuanto, procedente de cualquier Nombre [Divino] llega
al corazón".
"Tahallí",
"renuncia, reclusión". Buscar retiro y evitar todo lo que te
distrae del Real.
"Lawami",
"centelleos". Esas luces de teofanía que se quedan fijas durante
dos momentos, o casi.
"Ragba",
"anhelo". El anhelo del yo por la recompensa divina
; el anhelo del corazón por la realidad ; y el anhelo que siente el ser
secreto d euno por el Real.
"Batil",
"falsedad". Es la nada.
"Tagalli",
"revelación, aparición ; aquí, teofanía"
. Lo que es revelado a los corazones desde las luces del Invisible.
Pero mucho más...
Sería una
pretensión vana haber resumido a un místico y un tratadista tan profundo en un
resumen apresurado de este género. Solamente habría de quedar, en todo caso,
como resultado del mismo la inquietud de penetrar más, pero mucho más, en su
obra, injustamente olvidada por el occidente cristiano (o supuestamente
cristiano). Si alguien se aproxima a Ibn Al'Arabí, seguro que encontrará muchas
más sugestiones de una riqueza espiritual envidiable.
BIBLIOGRAFIA :
* Ibn al-Arabí
: "La joya del viaje a la presencia de los santos". Editora
Regional de Murcia. Murcia, 1990.
* Ibn al-Arabí
: "Guía espiritual". Editora Regional de Murcia. Murcia, 1992.
* Ibn al-Arabí
: "La maravillosa vida de Du-l-Nun, el Egipcio". Editora
Regional de Murcia. Murcia, 1991.
Ilustración
en cabecera : Ruinas de la Murcia musulmana, la ciudad
donde nació y creció Al'Arabí.
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