Ciencias de las Religiones
La gente "quiere saber"sobre religiones cada
vez más
RANGO
UNIVERSITARIO
PARA LAS
CIENCIAS DE LAS RELIGIONES
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Puede parecer increíble, pero en algunos países todavía hay que reivindicar estos estudios.
Las Ciencias de las Religiones han permanecido marginadas, sobre todo,
por los estados donde han correspondido al catolicismo la mayoría demográfica y
la hegemonía política. El viejo afán de aquél en mantener su "exclusiva
espiritual" ha sido fatal para unas disciplinas como éstas
: porque precisamente habitúan a la pesquisa sobre unos valores
espirituales no pertenecientes a nadie, como patrimonio propio, antes bien,
compartidos a retazos por los pueblos y en todo tiempo : por lo cual replantean
los modos para considerar la existencia de un orden superior, la eventual
relación con el mismo, el destino último de cada individuo, etc.
Hay que señalar que el Concilio Vaticano II (1962-1965) marcó a la
Iglesia católica una orientación del todo diferente :
no sólo tolerante – que sería muy poca cosa –, sino respetuosa y, sobre todo,
seriamente valoradora de las demás opciones religiosas, por muy lejanas que
fueren de la suya propia. Pero no todos sus miembros siguieron sus directrices : muchos han continuado encastillados en el exclusivismo.
En cambio, los países cristianos reformados y desde luego los que
experimentan el pluralismo entre sus habitantes no han hallado nunca problema
en desarrollar el estudio de las Ciencias de las Religiones :
serenamente, como un ámbito más para el conocimiento del hombre.
Otras causas de la situación recibida
Se pueden reconocer otros factores adversos. "Uno de los
principales – escribe Francisco Díez de
Velasco – ha sido el proceso de profesionalización y especialización de los
historiadores, llevado a cabo en los últimos treinta años y que ha privilegiado
los desarrollos cronológicos frente a los temáticos. La Ley de Reforma
Universitaria ha potenciado estas características al consolidar una división de
la materia Historia en áreas de conocimiento impermeables y regidas por
estrictos criterios temporales. La dedicación docente e investigadora de modo
adecuado a una materia como la Historia de las Religiones resulta complicada,
ya que el marco jurídico universitario actual lo desaconseja".
Por otra parte, la equivocada obsesión utilitarista ha dejado en un
callejón sin salida a todas las Humanidades. No sólo las familas de los jóvenes
en edad universitaria, sino los ministerios correspondientes, parecen estar
convencidos de que el ámbito científico-técnico es el único que vale la pena : de modo que lo prefieren netamente y dejan a un lado
todo aquéllo que, desde su óptica, queda como inútil "adorno". Si se
quejan de marginación oficial incluso los filósofos, ¿qué podrán decir quienes
cultivan áreas que, a su vez, parecen menos básicas?
Mal momento, pues, para reclamar una atención que no se les dio tampoco en mejores coyunturas.
En fin, las Ciencias de las Religiones han debido refugiarse en otros departamentos : Filología, cuya ha sido la formación de
muchos de los mejores especialistas ; Historia Antigua, razón por la que se han
prodigado más los estudios sobre religiones del pasado remoto ; Filosofía,
Ciencias Sociales y, por supuesto, Teología e Historia de la Iglesia, donde el
clima puede ser propicio a recaer en tradicionales dependencias. Por eso insistió
Díez de Velasco en la exigencia de "desclericalizar" estos estudios : evitando que puedan ser conducidos hacia
finalidades apologéticas y por ello no estrictamente científicas.
Sea como fuere, todavía no han rescatado la plena autonomía deseable.
Manos a la obra
Así se explica que en España hayan llegado tan tarde a la universidad
unas especialidades semejantes. Consiguientemente, que el paso inmediato que
falta sea la constitución de unos auténticos departamentos universitarios
: medio para llevar adelante la investigación rigurosa, así como la
enseñanza completa y vertebrada que aquéllas merecen.
José Gómez Caffarena proponía fijar "inicialmente el mayor empeño
en la formación superior especializada de quienes ya fueran licenciados en
ramas afines del saber (historias, filologías, ciencias sociales, filosofía),
con objeto de tener lo más pronto posible un cuerpo docente propio
; sin excluir que para la función docente pudiera también llamarse
provisionalmente un número mayor del normal de profesores (extranjeros)
visitantes".
Unos equipos de científicos no se improvisan. Tampoco, unas bibliotecas
bien dotadas : a las que, a su vez, habrá que dar un
largo plazo para que sus contenidos pasen a posesión intelectual de las nuevas
generaciones. Sucesivamente, deben ir apareciendo iniciativas de encuentro y
diálogo interpersonales e interdisciplinares, medios para la difusión de los
trabajos, también para su divulgación...
Creemos que cuando una ciencia puede "dar la cara" ante el
gran público y captar su atención sin descender a halagarle, antes bien,
ofreciéndole lo mejor de sí misma, ello es "otra prueba" de su plena
madurez y de la que, a su vez, han alcanzado personalmente quienes la cultivan.
Estado actual
¿Distamos de ello en este caso?
El citado Gómez Caffarena reconocía sin ambages :
"Nuestro retraso en el tema, respecto a los países de nuestro entorno
cercano, es palmario ; incluso en lo más básico de la historiografía de las
religiones". No obstante, reconoce la honrosa excepción de José María
Blázquez, en sus numerosos trabajos sobre las religiones ibéricas y la romana,
así como varias obras empeñosas que dirige. Por otra parte, las Facultades de
Historia – a la cabeza de ellas, la de la Universidad de La Laguna (Canarias) –
van acogiendo cada vez más cursos específicamente dirigidos hacia lo religioso.
Al cabo, allá por el mes de junio de 1998 fue dotada la cátedra de Historia de
las Religiones, precisamente en La Laguna, y nombrado para ocuparla el doctor
Díez de Velasco : el primer catedrático de la
especialidad en España desde que, al fallecer Angel Alvarez de Miranda, en
1957, quedó perpetuada su vacante madrileña.
Por otra parte, ha habido algunas iniciativas más calladas que
contribuyeron en su día a preparar el terreno e incluso realizar estudios
concretos. Por ejemplo, la constitución del grupo de "Amigos de Mircea
Eliade", hacia 1980. A éste se deben una serie de publicaciones concretas,
muy dispersas geográficamente, donde se reconoce la influencia del gran
especialista rumano sobre sendas interpretaciones en Historia del Arte. En
efecto, cuanto más se retrotrae en el tiempo la atención, más patente se hace
el impacto de las religiones sobre las manifestaciones del arte y de la
literatura. Pero ello es válido incluso cuando la presencia de aquéllas en el
exterior – como en la actualidad – se hace indiscernible.
En fin, precisamente durante febrero de 2000, y también organizado en
la Universidad de La Laguna, se celebró un simposio monográfico titulado "Milenio : miedo y religión", para desarrollarse muy
especialmente a través de Internet http://www.ull.es/congresos/conmirel.
Muchos de los participantes intercambiaron por este medio sus
comunicaciones, primero, y seguidamente sus observaciones, reparos y
aportaciones a aquéllas. El número de dichos participantes fue elevado y el
nivel medio científico muy alto.
Debe reconocerse que, habiendo partido de una base tan negativa como la
esbozada más arriba, la situación presente es - por lo menos - esperanzadora.
El número de aquellos cursos, aceptados ya en el seno de unas y otras
universidades, resulta considerable. Mucho más positiva, si cabe, es su acogida : los estudiantes se sienten atraídos por su
temática. En una época cuando se ha perdido casi por completo la antigua
religiosidad, aparece, en cambio, una actitud de interés hacia el fenómeno
religioso. Un interés no condicionado por el compromiso personal íntimo, sino
mucho más desapegado, crítico, interrogante. Excelente disposición para – por lo menos – aprender...
Bibliografía :
* José Gómez Caffarena : "¿Por qué no una Facultad universitaria de
'Ciencias de las Religiones'?". "Razón y Fe". Tomo 232. Madrid,
1995.
* Francisco
Díez de Velasco : "La Historia de las Religiones
en España : avatares de una disciplina".
Revista de Ciencias de las Religiones. Núm. 0. Madrid, 1965. (En su
puesta al día para Internet de diciembre de 1995 contuvo ya el detalle de las
asignaturas que se imparten en todas las universidades españolas).
* Mircea
Eliade - Joseph M. Kitagawa : "Metodología de la
Historia de las Religiones". Paidós Orientalia. Barcelona, 1986.
* Simposio
"Milenio : miedo y religión" : http://www.ull.es/congresos/conmirel
Ilustración en cabecera :
Chandrakirti. Imagen cultual del budismo tibetano. Siglo XVIII.
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